Estufas de leña de hierro fundido
Según el material del que estén fabricadas, las estufas de leña pueden ser de acero o de hierro fundido. Las estufas de leña de hierro fundido resultan más robustas, duran más años en perfecto estado por su alta resistencia al calor. El hierro fundido es un material con una inercia muy alta por lo que tardan más en calentarse, pero una vez calientes, el calor perdura mucho tiempo una vez apagada la estufa. Emiten un calor directo, radiante y constante y por ello se recomienda dejar una mayor distancia de seguridad entre muebles, cortinas y por supuesto, personas. Por eso, resultan una buena opción para insertar en el hueco de antiguas chimeneas en casas de campo.
Además, las estufas de hierro fundido destacan por su estética rústica lo que las convierte en objetos decorativos por derecho propio.
Estufas de leña de acero
Las estufas de acero tienen una estructura más ligera por lo que su inercia es menor. Esto significa que se calientan más rápidamente pero también se enfrían antes al apagarse. Este tipo de estufas suelen tener un material refractario en el interior del hogar para amplificar su capacidad calorífica y su inercia (como la vermiculita o la cerámica).
También existen estufas de acero de doble combustión que optimizan su rendimiento y reducen las emisiones al utilizar también el calor de los gases generados en una segunda combustión que se realiza en una segunda cámara por lo que consigue rendimientos de hasta el 80%.
Recordamos que generalmente las estufas de leña consiguen unos rendimientos del 70%. A mayor rendimiento, menor consumo energético generaremos.
Las estufas de acero generalmente emiten calor por convección, es decir, calientan el aire y lo distribuyen por la estancia, aunque también emiten cierta radiación desde el cristal del hogar.
¿Estufas de leña por convección o radiación?
Como hemos comentado, las estufas de leña de acero emiten calor por convección, es decir. Su funcionamiento es simple: el aire frío entra por la parte inferior de la estufa, se calienta entre ambas paredes de la estufa y posteriormente, sale caliente por la parte superior del aparato y se distribuye en capas de calor por la estancia. En el caso de las estufas de convección, al realizarse dentro de la estufa el intercambio térmico con el aire frío que entra, las paredes de las estufas no queman al tacto, por lo que resultan más seguras.
Las estufas de leña por radiación, como son las estufas de leña de hierro fundido, sin embargo, calientan los objetos presentes en la estancia de forma directa y con una mayor rapidez. Este tipo de estufas desprenden mucho calor directo, por lo que pueden quemar al tocarlas. En este caso, debemos tener mucha precaución con niños o animales de compañía que vivan en la casa.
Lo ideal es una estufa de leña que combine convección con radiación, ya que así tendremos un calor más uniforme en toda la estancia.
¿Cuántos metros cuadrados calienta una estufa de leña?
Una estufa de leña puede calentar entre 25 y 120 m2 (aprox.) dependiendo siempre de la potencia de la propia estufa, pero también de otros factores fundamentales de la vivienda, como su aislamiento, la zona climática en la que se encuentre, ventanales que tenga, etc.
Cómo encender una estufa de leña
Encender una estufa de leña es una tarea muy sencilla. Lo primero, se recomienda aspirar o recoger los restos de ceniza del anterior encendido ayudándonos del cajón extraíble. Estas cenizas pueden reutilizarse para hacer compost o como abono para la tierra, por ejemplo.
Nos podemos ayudar de un producto que acelere la combustión (pastillas de encendido) que colocamos bajo los leños de madera más pequeños que podemos colocar en forma de pira triangular, de menor a mayor tamaño.
Es muy importante abrir los tiros de la chimenea al cerrar la puerta de la estufa de leña. Esto lo que hace es generar una corriente de aire de abajo a arriba que aviva el fuego, entrando el aire por las rejillas de abajo y sale por la chimenea.
Cuando el fuego ha prendido bien y se ha generado brasa, es el momento de ir añadiendo leños más grandes. En este momento podemos cerrar los tiros (el de chimenea nunca del todo) para que el fuego no se consuma tanto y dure más tiempo.
Mantenimiento de estufas de leña
Una vez encendido el fuego y se haya calentado el cristal, es un buen momento para aprovechar y limpiarlo. Debemos limpiar la puerta de cristal habitualmente si queremos disfrutar de la agradable visión del fuego, ya que con el humo tiende a ennegrecerse. Si hacemos esta tarea con el fuego encendido, hay que usar siempre guantes protectores.
La limpieza del tubo de evacuación de humos (el deshollinado) se debe realizar, al menos, una vez al año al final de cada temporada. Existen productos químicos que al quemarlos en la misma estufa, ayudan a la limpieza de la chimenea.